Acabo de ser madre de un puñado de hongos en el techo. No sé si anotarlos como míos porque sería quitarle mérito a la humedad.Colectivo 107 camino a ciudad parasitaria. Subió el chancho. La crisis se hace sentir. Ya no pican los boletos, te lo firman. Y si no querés autógrafos? Te jodés! dice abuela. Te lo firma igual. Esto no es democrático.
Y encima, se me llovió el cuarto. Terrible gotera. Ni hablar la mancha que dejó. Abuelo dice que exagero. Pintó unas cosas raras en la pared que parecían flores. Él dice que es arte, yo insisto que es humedad. Dice que así como está todo, la casa es "histórica". Abuela decía que él era histérico.Ya juntamos cuatro manchas. Un par más y llegamos al mural.Abuelo insiste en que tengo muchas pretensiones. Yo estoy segura que él tiene cataratas. Es cuestión de ser optimistas. Tal vez algún día, crezcan plantas de interior. Espero que no sean camalotes.

1 comentario:
Si viviera Víctor Sueiro, podrías decir que la mancha de humedad se convirtió en una imágen de la Vírgen del Rosario y al menos te irían a visitar algunos medios y la reparación la tendrías casi asegurada. Pero ni siquiera está vivo José de Zer.
Seguíme Chango Seguíme!
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